
En los tiempos que corren, vivimos inmersos en un mundo dominado por los poderes económicos, en los que sólo interesa el consumo y la producción. Como resultado de ello, sufrimos más estrés que nunca. Algunas maneras de ayuda a su control son las siguientes:
- Ejercicio: Es conveniente realizar ejercicio aeróbico moderado y regular para “quemar” adrenalina y generar endolfinas.
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Alimentación: No comer alimentos que produzcan digestiones pesadas, dando preferencia a los alimentos vegetales, especilmente los crudos. Incluir en nuestra dieta el pan de avena, por su efecto relajante.
Fitoterapia: El eleutorococo (gingsen siberiano) ayuda a soportar mejor el estrés; las infusiones de verbena ayudan a reequilibrar y reparar el sistema nervioso cuando éste está agotado; las infusiones de manzanilla son relajantes.
Meditación, Yoga y Tai Chi: Son técnicas que ayudan al control mental (detención del pensamiento,principal fuente de estrés) y a la relajación. También ayudan a mejorar el flujo de Chi (energía vital) en el cuerpo, por lo que resultan muy sanadoras.
Volver a la naturaleza: Resulta de gran ayuda ir al campo o a la playa, lugares especialmente ricos en iones negativos (muy saludable). El sonido del agua, de los pájaros, el olor del viento, provocan un efecto relajante natural del sistema nervioso.